Observa este simple lápiz. Es una herramienta humilde, y sin embargo, encierra el poder de todo nuestro devenir. Este lápiz es la encarnación de nuestra voluntad: una punta de grafito esperando tocar la página en blanco.
Nuestra vida es ese vasto libro abierto, con cada día como una nueva hoja. De la misma manera que el lápiz puede trazar líneas firmes para un escrito o curvas suaves para un dibujo, de nosotros depende la elección de cómo rellenamos las horas. ¿Escribiremos la historia con palabras de sabiduría y propósito, o dibujaremos un paisaje lleno de belleza, sueños e imaginación? El lápiz está en nuestras manos, y la decisión, momento a momento, es únicamente nuestra. Somos los autores, los ilustradores, y los protagonistas de nuestra propia obra.
Pero incluso el trazo más cuidadoso puede ser un error, una línea que deseamos no haber dibujado. Para ello, existe la goma de borrar. El borrador no niega el error, pero nos ofrece la gracia de la corrección. Nos permite enmendarnos, no solo la línea de grafito, sino el camino de nuestra intención. Es el regalo del perdón, la oportunidad de la segunda oportunidad.
Sin embargo, a diferencia de la perfección inmaculada de un papel nuevo, en la vida, el borrador deja una leve sombra, una marca en la hoja. Esta marca es la herida, la cicatriz, la lección aprendida con dolor. Es la memoria grabada que nos recuerda lo que fuimos y lo que prometimos no ser más. No podemos alisar la página hasta que el rastro del pasado desaparezca por completo; el tiempo perdido o el daño causado ya no se pueden recuperar.
Nuestra gran tarea, entonces, no es obsesionarnos con las marcas del ayer, sino tomar el lápiz de nuevo y dirigir la mirada al espacio limpio que aún queda en la página. El pasado está escrito y sellado, pero el futuro está forjándose en este instante fugaz que llamamos presente.
Así que, con el recuerdo de la marca —que es nuestra humildad y experiencia—, y la certeza de que aún tenemos grafito para trazar—que es nuestra esperanza y energía—, usemos este preciso momento para construir una línea, una palabra, o un color que haga que el capítulo que se abre sea, sin duda, la parte más hermosa y significativa de nuestro Libro de la Vida.
César Augusto Soto Fajardo
Morelia, Michoacán, México
Domingo, 19 de Octubre de 2025